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Tejiendo comunidades

Candy Reyes-Alipio se enfrenta a terrenos abruptos para proteger a una comunidad indígena en las montañas de Filipinas de una forma peculiar: tejiendo.

 

Normalmente solo se pasa por allí de camino a las famosas terrazas de arroz de Banaue y Hungduan, en la región filipina de Ifugao, por lo que es fácil pasar por alto la pequeña aldea de Uhaj. Las casas, la única posada y la pequeña escuela se agrupan alrededor de la carretera, algunas incluso dentro de los propios campos de arroz.

 

Los lugareños de Uhaj cultivan el singular paisaje rayado de las terrazas de arroz circundantes, siguiendo una tradición de generaciones. Producen solo lo necesario para abastecer a sus familias durante el año, nada más. A pesar de su remota ubicación (30 minutos en triciclo más  8 horas en autobús para llegar a la ciudad más cercana), la población cuenta con un alto nivel de estudios. Cada vez son más los que emigran de la zona en busca de trabajo, lo que supone una seria amenaza para la supervivencia de la cultura y del modo de vida de esta región, Ifugao, protegida por la UNESCO.

 

Pero una mujer, Candy Reyes-Alipio, se ha propuesto protegerlos a toda costa.

 

«A medida que la población disminuye y menos personas se quedan para mantenerlas, las terrazas de arroz corren el riesgo de reintegrarse con el paisaje y desaparecer», dice Candy. «Uno de nuestros objetivos es mantener vivas las tradiciones locales de Ifugao y la cultura de las terrazas de arroz. Para ello, queremos que los habitantes del pueblo puedan ganar dinero sin abandonar sus tierras ancestrales. Para conseguirlo, trabajamos centrándonos en los ciclos de cosecha y plantación con la intención de evitar que desaparezcan estas prácticas centenarias».

 

 

Desde su infancia, la artesanía y el trabajo en comunidad han desempeñado un papel muy importante en la vida de Candy. Su madre llevaba a la familia en visitas anuales a un orfanato local. Como parte de su educación, pasaba semanas alojada en comunidades pobres de la ciudad, recorriendo los agrestes paisajes y aprendiendo su forma de vida.

 

«Conocimos a personas que no vivían de la misma manera que nosotros y eso me inspiró para escoger mi trabajo y mi estilo de vida» - afirma Candy. 

 

Durante las vacaciones de verano de su infancia, se dedicaba a aprender diferentes cosas: piano, ballet... incluso ilustración o hacer punto, lo que encendió una chispa que iluminó su camino laboral.

 

«Simplemente me aficioné a tejer, porque parece que estás siendo productiva, aunque no estés haciendo nada realmente», dice Candy. «Cada vez que quiero dejar el móvil o el ordenador, me pongo a tejer. Es una buena manera de entretenerse, puedes llevarlo a cualquier parte y al final, ¡tienes algo que ponerte!» 

 

Cuando Candy se mudó a Baguio en 2012 se le presentó la oportunidad de combinar la labor de tejer, su amor por los paisajes naturales y el deseo de trabajar con personas desfavorecidas.

 

 

Después de oír hablar del Ricefield Collective, una empresa social dirigida por dos mujeres en Nueva York y Londres, y de cómo enseñaba a tejer a las mujeres que viven y trabajan en los remotos campos de arroz de Ifugao, Candy se ofreció a compartir sus habilidades como tejedora. Entabló estrechos lazos con la comunidad femenina que conoció en el pueblo de montaña y, cuando Ricefield se disolvió, Candy decidió hacerse cargo del proyecto y crear su propia empresa social: la Knitting Expedition.

 

«Me sentía muy unida a las mujeres de allí, las tejedoras. Me quedaba hasta cinco días seguidos para enseñarles. Así que me sentía responsable de que siguieran trabajando. También me parecía una pena parar el proyecto en un momento en el que las mujeres estaban empezando a tejer muy bien».

 

Y así nació la Knitting Expedition.

 

 

La comunidad de tejedoras ha crecido mucho desde su primera Navidad en 2014 y la Knitting Expedition ha cosechado un éxito tras otro desde entonces. Ahora cuenta con 24 tejedoras, desde personas mayores hasta sus nietas. Trabajan juntas para crear juguetes, decoración para el hogar y accesorios que se venden en mercados y online, una colección colaborativa que cambia cada año.

 

El objetivo de Knitting Expedition es crear un sistema en el que las familias que viven en Uhaj no tengan que marcharse para encontrar trabajo y puedan así continuar con sus tradiciones locales. Esto les permite desarrollar habilidades y ganarse la vida entre las montañas y los campos de arroz, a la vez que protegen la cultura autóctona y mantienen su papel en la custodia del paisaje característico de Ifugao.

 

«Siempre he dicho que no basta con proporcionarles un ingreso a estas mujeres», dice Candy. «Quiero crear un impacto en la comunidad, para enseñarles a dar algo a cambio. Tienen suerte de tener trabajo, y es importante que sepan compartirlo».

 

La Knitting Expedition ha apoyado a la guardería local, ha recaudado dinero para comprar dispositivos para la educación en casa e incluso ha fundado una cooperativa de préstamos para emergencias. Todo esto ha proporcionado una red de asistencia inestimable para el pueblo.

 

«Quiero ser capaz de enseñarles contabilidad, gestión... construir un programa para poder ofrecer una trayectoria profesional a aquellos que lo deseen», dice Candy.

 

 

La otra vertiente de la Knitting Expedition es ofrecer a visitantes la posibilidad de conocer a fondo la región. Antes de la pandemia, organizaba un viaje anual de inmersión en el que los huéspedes pueden participar en talleres de punto impartidos por las tejedoras de Uhaj, alojarse en las cabañas tradicionales del albergue del pueblo, asistir a un espectáculo de bailes y rituales tradicionales a cargo de los niños de la localidad y hacer rutas de senderismo guiadas a través de las terrazas panorámicas hasta las aguas termales locales.

 

Para Candy, el senderismo es una de las partes favoritas del tour, así que le pedimos que pusiera a prueba nuestras nuevas botas de senderismo Clouridge en este singular terreno. ¿Cuál fue su primera impresión? Emoción. «Fue realmente emocionante ver a las mujeres de aquí con botas de senderismo. Son muy difíciles de encontrar en Filipinas», nos cuenta. ¿Y la segunda? Amortiguación. «El acolchado interior es increíblemente cómodo para los pies».

 

La comodidad es clave en el día a día de Candy, que incluye desde pasear a su perro por Baguio hasta hacer senderismo en las terrazas de arroz y las alturas de Ifugai. ¡Ahora está encantada de no tener que hacerlo con unas improvisadas botas de hombre!

 

«Uhaj es mi lugar preferido», afirma Candy. «La vida es muy sencilla aquí. Es el sitio perfecto para ver el mundo con perspectiva».

 

«Lo que hace que siga volviendo es, por supuesto, la gente increíble que he conocido aquí. Pero también me llena mucho trabajar en algo que va más allá de lo individual. Es mucho más inspirador trabajar para otros o por una causa que no se centra en ganar dinero o en avanzar tu carrera».

 

«Te hace querer trabajar más duro. Disfrutar del esfuerzo y de los logros. Tener un objetivo es algo que aporta gran plenitud a tu trabajo y a tu vida en general».  

 

 

Para apoyar a la Knitting Expedition, obtener más información o comprar sus productos, visita knitting-expedition.myshopify.com. 

 

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