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Ganar un título mundial de Ironman con unas zapatillas prestadas

Cuando Gill Fullen, campeona del mundo de Ironman de su grupo de edad, se dio cuenta de que sus zapatillas de competición tenían más kilómetros de lo ideal, visitó el stand de On para pedir consejo. Le dieron un par de zapatillas de prueba para que se las probara. Esto es lo que pasó a continuación.

 

Gill Fullen, de Bedfordshire, Reino Unido, finalizó su primer sprint de triatlón en 2009 con algo más de cuarenta años. Describe su progresión en el deporte como «ágil», adjetivo que se queda un poco corto. Apenas un año después, y ya como parte del equipo de triatlón de Bedford Harriers, ya participaba en la distancia completa del Ironman.  

 

En 2012, Gill ya estaba compitiendo con los mejores del mundo en su grupo de edad en el Campeonato del Mundo de Ironman de Kona, Hawái. Al ver que el resultado no era el esperado, consideró abandonar definitivamente la distancia del Ironman pero, con la determinación que caracterizado su progreso tan rápido en este deporte, regresó a la isla en 2014 y logró un lugar en el podio, aunque no en el peldaño más alto.

 

La determinación de Gill aún se puso más a prueba cuando, en 2016, le diagnosticaron cáncer de mama. Con el espíritu de lucha por el que se había hecho famosa en el circuito del triatlón, Gill estaba decidida a volver con más fuerza. Y eso es exactamente lo que ha hecho.  

 

 

En 2019 Gill vuelve a la línea de salida en Kona con un objetivo: ser la campeona del mundo del triatlón Ironman en la categoría de 55-59 años. 

 

«Me sentía muy inquieta, pero no eran los nervios normales y sin sentido que a menudo siento antes de las carreras», recuerda Gill.  «Había logrado aceptar que únicamente podía hacerlo lo mejor que pudiera así que competir dando el máximo era mi objetivo para ese día».

 

«El año pasado estaba en plena forma y llena de confianza cuando me rompí el pie justo antes de la competición, algo que nos frustró muchísimo a mi entrenador y a mí». 

 

«Este año [2019] fui a Hawái después de haber entrenado centrándome en ganar en mi grupo de edad, así que sabía que tenía una gran oportunidad, pero la naturaleza del Ironman y las condiciones de Kona hacen que nunca pueda darse por hecho». 

 

Sin embargo, los preparativos de Gill justo antes de la carrera no habían sido perfectos. Cuando llegó Kona se dio cuenta de que el apartamento que un amigo y ella habían reservado no solo era inapropiado para dos personas, sino que no estaba en condiciones para que nadie se alojara allí; por lo que tuvo que cambiar de alojamiento con muy poco tiempo. 

 

Entonces, Gill también vio que sus zapatillas de running probablemente tenían más kilómetros de los que le hubiese gustado para la carrera de su vida. 

 

“Tenía el par de Cloudflow que había usado para el Ironman de Frankfurt en julio, y procuré no usarlas mucho para entrenar, dentro de lo posible, y reservarlas para la competición, pero en octubre sin duda recorrí más kilómetros de los que tenía previstos». 

 

«Cuando llegué al stand de On en la exposición de Kona, el personal les echó un vistazo y estuvo de acuerdo en que sería mejor que usara un par de sus zapatillas Cloudflow de prueba para la competición».

 

«Salí a correr brevemente con las zapatillas nuevas y aunque estaba cometiendo el pecado capital de usar algo nuevo para una competición, asumí el riesgo porque llevaba años corriendo con zapatillas de On y me irían mejor que las mías». 

 

 

Una competición diferente

Incluso antes de que esas zapatillas de prueba pasaran la prueba final, Gill tenía que enfrentarse a los 3,86 km (2,4 millas) de natación en aguas abiertas y a los 180,25 km (112 millas) de ciclismo en las condiciones particularmente duras de Kona. 

 

«La natación es la disciplina que llevo peor y a menudo me mareo mucho, así que me preocupaba cuánto tiempo perdería en la natación, pero al final me las arreglé para nadar bastante bien», dijo Gill.  

 

«La bici puede ser horrible si los vientos alisios quieren divertirse contigo, pero ese día se comportaron bastante bien, así que la bici fue mucho mejor de lo que esperaba. Aunque me hubiera gustado ser más rápida, al final me sentí aliviada de no haberme bajado de la bici para luchar contra el viento todo el tiempo, como ya me había pasado».

 

Luego, con un primer puesto que defender, Gill se ató sus «nuevas» zapatillas para correr un maratón a través de los campos de lava. 

 

«Me sentía muy bien para correr y no tuve ni un momento de nervios cuando me calcé las Cloudflow prestadas y me puse en marcha», dijo Gill. 

 

«La primera mitad del maratón conseguí llevar un ritmo decente, pero la sección Energy Lab me ralentizó y finalmente empecé a cansarme en la etapa de vuelta. Para entonces sabía que terminaría y como no estaba persiguiendo a nadie, me sentía a gusto con la sensación de no tener que dar el máximo todo el tiempo».

 

«No pensé en ningún momento que llevaba unas zapatillas prestadas, y en ningún momento tuve la sensación de que mis pies estaban entorpeciendo mi carrera; fue por simple fatiga». 

 

Gill mantuvo su ventaja, corrió con un crono de 03:40:30 y acabó con un tiempo de 10:45:11 que le dio el título de la categoría por edades. 

 

«Cuando este año crucé la línea de meta fue con una mezcla de alegría absoluta y de alivio por haber logrado finalmente la meta que había deseado durante tanto tiempo.»

 

 

Entonces, ¿cómo celebras un logro que has perseguido durante tanto tiempo, teniendo en cuenta todo lo que has pasado para llegar allí? Con una cerveza, por supuesto. 


 

«Nunca puedo comer justo después de una carrera, así que esa misma noche me tomé mi habitual pinta de cerveza acompañada con pollo y patatas fritas. La entrega de premios fue un buen lugar para celebrarlo con mis amigos y para compartir la historia de todos nuestros logros».

Las nuevas Cloudflow
Las zapatillas favoritas de Gill ahora ofrecen la misma amortiguación ligera y sensación de agilidad pero con las ventajas extra que aporta la superespuma Helion™. Según Gill, «las Cloudflow son flexibles y permiten que los pies se muevan de forma muy natural. Me permiten pisar donde lo necesite, ya sea con el antepié para un ejercicio más rápido o en el mediopié para carreras más largas. Me encanta el rebote que notas gracias diseño de la suela dinámica».
Ver las zapatillas

 

Gill no es la única atleta que confía en las Cloudflow recién sacadas de la caja. Echa un vistazo a lo que pasó cuando invitamos a los corredores del Maratón de Nueva York a romper la primera regla de la competición y enfrentarse a los 42,20 km con unas zapatillas On sin estrenar

 

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