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Elliot Cardin bate el récord mundial de «Medio Everesting» al correr el Chemin Thibault

En un intento por batir el récord de correr la elevación equivalente al Everest, el canadiense de 27 años logró otra marca mundial.

 

El «Everesting» se basa en un concepto simple. Pero no es nada fácil. No importa en qué parte del mundo estés, eliges una montaña o una pendiente. Y corres hasta el punto más alto. Vuelves a bajar. Y lo repites. Bastante sencillo, ¿verdad? Lo difícil está en la cantidad de repeticiones. Como el nombre sugiere, para hacer el Everesting tienes que repetir la subida hasta alcanzar la elevación equivalente al punto más alto del planeta, 8848 m para ser precisos.  

 

No es para cobardes, y nadie considera que Elliot Cardin, embajador de On y corredor de ultras, lo sea. Para adaptarse a la avalancha de planes cancelados que el 2020 nos ha regalado a todos, se propuso un nuevo desafío. 

 

Al principio, el Everesting era cosa del ciclismo, pero con el calendario de competiciones de este año evaporándose, los corredores que buscaban un esfuerzo épico comenzaron a aceptar el desafío. En el momento de escribir este artículo, de los muchos que lo han intentado, 154 corredores han logrado llegar a la «cima». 

 

Elliot decidió unirse a las filas de los corredores del Everesting después de la cancelación del Ultra Maratón de Bromont de 160 km en Quebec, Canadá. 

 

«El Everesting completo son unas 11 horas de esfuerzo y eso es lo que quería», explicó Elliot. «Este desafío me pareció perfecto para trabajar en mi debilidad, que son las subidas».

     

 

Elliot eligió el ascenso al Chemin Thibault en el Mont Sutton de Quebec para hacer su Everest. 0,97 km de longitud con una elevación de 250 m, tendría que hacer 36 repeticiones para alcanzar los 8848 m de verticalidad. 

 

Por si eso no fuera suficiente desafío, también había un objetivo de tiempo. Elliot quería batir el récord canadiense del Everesting a pie —11 horas y 19 minutos— logrado por Ryan Atkins en la misma montaña en julio del 2020.  

 

Además, desde el principio se presentaron otros retos. A las 6:24 de la mañana, con una temperatura de –11°C y con la sensación de haberse lesionado la cintilla iliotibial, Elliot comenzó a familiarizarse con la pendiente de un 25,90%, para practicar su visualización previa al intento. 

 

«Antes de cada gran desafío o competición, visualizo una situación en la que siento dolor y tengo dificultades», explicó Elliot. 

 

«Me lo imagino con fuerza y trato de sentirlo al máximo; cuando lo consigo, entro en un estado mental en el que acepto ese sufrimiento. Eso me permite llegar listo y más en paz con las dificultades que me voy a encontrar». 

 

Puesto que sabía que la cintilla iliotibial no estaba totalmente bien, Elliot vino preparado para sentirse cómodo. 

 

«Sabía que podía fracasar, pero quería correr el riesgo».

 

Después de 3000 m de altitud, el dolor se hizo patente. En cada bajada, la lesión comenzó a hacerse notar de verdad. Pero Elliot siguió adelante. A mitad de camino, iba 28 minutos por delante del tiempo récord y la motivación seguía siendo alta.  

 

A los 7300 m, Elliot comenzó a sufrir calambres estomacales y tomó la difícil decisión de abandonar después de 29 ascensos y a solo siete rondas de alcanzar la elevación completa del Everest. 

          

 

«Ese [calambre] fue el golpe final. Estaba cansado de sufrir y en ese momento supe que tendría que intentarlo de nuevo para lograr el récord. Preferí limitar el daño y concentrarme en lo que vendrá después».

 

Lo que Elliot no sabía en ese momento era que, aun así, ese día había logrado un récord mundial. Había escalado la mitad del Everest, 4442 m de altitud y el equivalente al campo base del Everest, en un nuevo récord de «Medio Everesting» con 4 horas y 50 minutos. No se dio cuenta hasta dos días más tarde, cuando un amigo que había comprobado los resultados online se lo dijo. 

 

Ahora, después de poner su nombre en los libros de récords, Elliot está descansando un tiempo para que la cintilla iliotibial se recupere completamente. «La recuperación la hago principalmente en la cocina», explicó.  «Estoy acabando los estudios en naturopatía, por lo que estoy aprendiendo a usar plantas y suplementos naturales para optimizar la salud y el rendimiento».

 

«Me gusta probar lo que aprendo en mí mismo, para ver qué funciona bien y qué no. En mi profesión, volvemos a los orígenes de la naturaleza. Creo que es muy interesante descubrir cómo eso nos ayuda a salir adelante cuando corremos. El ultrarunning es extremadamente exigente con el cuerpo, y con la naturopatía creo que tengo una buena manera de devolverle mucho».

 

Una vez curado, Elliot todavía tiene el ojo puesto en el Everesting canadiense. Y a juzgar por su primer intento, esa cima simbólica está a su alcance.  

      

 

La equipación de Elliot para el Everesting

 

Elliot usó la Weather Jacket, las mallas Tights Long y la camiseta Performance Long-T para conquistar las bajas temperaturas. «Me llevé varias mudas de ropa para todo tipo de clima. Impermeable, a prueba de viento, pantalones cortos, mallas, de todo. Al principio, la temperatura era de –11 °C. Sabía que necesitaba ropa de abrigo».

 

Corrió con las Cloudventure Peak durante el desafío. «¡Me encantan! Descubrí las Cloudventure Peak cuando corrí una carrera de 100 km. No tuve ninguna molestia y ni siquiera me cambié las zapatillas a mitad de la carrera como tenía pensado. Son minimalistas, que ese es justamente mi estilo, y tienen un gran agarre».         

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