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Point2 NY: Sueña con maratones. Sueña a lo grande.

¿Qué se necesita para correr 26,2 millas (42 km y 195 m)? ¿Qué es lo que nos lleva a soñar con la euforia de después de la carrera y las sonrisas mágicas en la línea de meta? ¿Es un estado de ánimo? ¿Un impulso evasivo? ¿Una determinación para progresar? Conocemos a Cheryl y Matthew, dos corredores de Nueva York cuyos diferentes enfoques a la hora de entrenar son la base para alcanzar sus sueños.

 

Una prueba de tiempo


Un maratón son aproximadamente 26 millas.

No, espera. Espera.

Un maratón son 26,2 millas (42 km y 195 m). No 26 ni 27. Veintiséis coma dos. Y es de ese coma dos (point 2) de lo que se trata. Es ese coma dos lo que marca la diferencia. Porque en ese 0,2 demuestras quién eres, ignoras el dolor y corres hacia las maravillosas endorfinas, conviertes tus sueños en tu realidad.

 

Hemos creado la experiencia Point2 para celebrar a las personas Point2. Corredores y corredoras que salen ahí fuera día tras día. Que luchan, que aguantan hasta el final.

 

 

Hablamos de corredores que se esfuerzan por desplegar todo su potencial. Que siguen adelante, pase lo que pase. Corredores que entienden que el único «proceso» es el que funciona para ellos. Y que la única «competición» es la que se tiene con uno mismo.

 

Cheryl y Matthew son dos neoyorquinos cuyo enfoque único para correr sienta las bases de todo lo que hacen. A continuación, nos cuentan sus historias. 

 

 

Cheryl

 

Cheryl, de 46 años, ha nacido para conseguir sus metas. Y triunfar. Es terapeuta matrimonial y familiar de Brooklyn, toda una apasionada defensora de los derechos sanitarios con una asombrosa determinación en todo lo que hace. «Mi padre era un general del ejército, así que me crié por todo el mundo. Y puedo decir que he heredado de él mi mentalidad».

 

 

Pero Cheryl no descubrió el running de larga distancia hasta que cumplió los 40. «Una compañera de mi hermandad universitaria me convenció para que hiciera el medio maratón de Brooklyn, que terminé en menos de dos horas. Un buen resultado para una principiante». Ese mismo año, Cheryl corrió cinco maratones y se clasificó para el de la ciudad de Nueva York.

 

Seis años, tres continentes y quince maratones después, Cheryl sale a la calle a correr a las cinco de la mañana seis días a la semana. «El running necesita intención. Es estratégico. El running es lo que me despierta cada mañana». Y correr la ha llevado a lugares que nunca habría visto de otro modo: desde los suburbios de Nueva York hasta los monumentos históricos de Berlín. Tras el asesinato de George Floyd y los disturbios que le siguieron, Cheryl participó en carreras de protesta por todo el país. «Hay tantas maneras de protestar. La nuestra es corriendo».

 

 

Hoy en día, Cheryl es una oradora habitual en eventos contra el odio. Y su último objetivo es correr el maratón de Boston, algo para lo que entrena intensamente desde que se quedó fuera de la clasificación por solo 5 segundos. Dale al play y disfruta de la increíble historia de pasión y perseverancia de Cheryl.

 

     

Matthew

                                  

Para Matthew, de 22 años, conseguir una plaza en el conservatorio Manhattan School of Music supuso un cambio de rumbo en su vida. Es compositor y toca el contrabajo y siempre ha participado de modo activo en su comunidad de Maryland. Pero fue en Nueva York donde encontró artistas afines con los que podía expresarse de verdad. Después llegó el COVID.

 

 

«Siempre he hecho ejercicio, pero no empecé a correr hasta que llegó la pandemia. Tuve que volver a casa para vivir con mi madre y mi hermana y esta vuelta atrás me afectó anímicamente. Echaba de menos dar conciertos y estar con otros músicos. Y un día me di cuenta de que solo había una forma de salir de este bache: activarme físicamente. Así que empecé a correr».

 

 

Al adentrarse en los tranquilos bosques que rodean la casa de su familia, Matthew encontró una paz que no se había dado cuenta de que echaba de menos. «Correr me inspiró y dio un nuevo impulso a mi creatividad. A día de hoy, el running forma una parte importante de mi rutina matutina. Ese calentamiento es muy importante, ya que toco instrumentos que demandan mucha preparación física. Si no subo las pulsaciones, puede que acabe teniendo una lesión».

 

 

La relación de Matthew con el running va unida a su relación con la música. «Nunca me impongo objetivos pero tampoco límites. A veces corro 30 minutos y a veces 90. Lo mismo pasa con la música. Prefiero dejarme llevar mientras corro que intentar conseguir objetivos, tal y como hago con la música.

 

Dale al play para ver cómo el running ha enriquecido el talento de Matthew.

 

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